Testimonio: "¡Ya Puedo Respirar!".


Cuando leí el libro “Muchas vidas, muchos maestros”, del doctor Brian Weiss, me resultó impactante. Fue entonces cuando quise experimentar acerca de los beneficios terapéuticos de la hipnosis y me formé en esta disciplina. Cada día, en mi práctica diaria, me alegro más y más de haber tomado aquella decisión, pues los resultados de esta técnica son siempre efectivos y, la mayoría de las veces, asombrosos.


Quiero compartir con todos vosotros el caso de Ana, que vino a consulta para sanar el asma que le imposibilitaba llevar una vida normal desde que era niña. Durante algunas sesiones estuvimos trabajando su Árbol Genealógico y su Proyecto Sentido Gestacional, sin que esto diese el fruto que esperábamos.


Entonces decidí hacerle una regresión a una vida pasada. Quiero aclarar que no es necesario creer en la reencarnación, pues puede interpretarse como una forma de hablar del inconsciente, que crea una experiencia de vida anterior para resolver algo de la vida actual de la persona, sea real o no esa vida anterior, que esto es lo menos importante.


Así fue como Ana se convirtió en Bianca. Tras un recorrido por los momentos más relevantes de la vida de Bianca llegamos a su dramático final, en el que ella se ve en una gran e iluminada sala junto a cientos de personas. Reciben la orden de que se desnuden. Después ve como una especie de nube gris baja desde el techo... Bianca fue asesinada en la cámara de gas de un campo de exterminio nazi durante la Segunda Guerra Mundial.


Este es el testimonio escrito que me envía Ana unos días después:


“…. Ha sido una experiencia increíble para mí. Pude vivir con todo lujo de detalles la vida de Bianca, sintiendo como ella, pensando como ella, hasta llegar a vivir su/mi propia muerte. Estoy convencida de que esto es lo que me ha curado.


Desde ese día no he vuelto a toser por las noches, lo que me impedía descansar y tener un sueño apacible. Tampoco he vuelto a sentir la presión en el pecho ni la dificultad para respirar que me ha acompañado toda mi vida. Ya no necesito los inhaladores que constantemente tenía que llevar conmigo. Sin embargo, y pese a no tener ningún síntoma, no me atrevía a dejarlos en casa. De manera que ayer hice una prueba definitiva, me fui a un gran edificio y comencé a subir escaleras. Antes no era capaz de subir más de diez escalones sin ahogarme y ahora iba por la planta 15. Lógicamente me sentía cansada, pero ¡no me ahogaba! En ese momento decidí tirar allí mismo, en una papelera que había junto al ascensor, todo el arsenal de inhaladores que llevaba en el bolso….

¡Fue tan liberador! ¡Me siento feliz!


¡Gracias de corazón, Helena! ¡Gracias!... ¡Ya puedo respirar!”

Entradas Destacadas

¡Bien! Mensaje recibido

Consultas Presenciales y Online, estés donde estés.

Únete a mi lista de correo

Síguenos en Facebook
Archivo