Testimonio: Cómo Descubrí Mi Verdadera ESENCIA.


Mi nombre es Rosemary, tengo 38 años y quiero dar mi testimonio sobre cómo he conocido a

La Verdadera Rosemary y Mi Camino hacia la Plena Felicidad. Cuando conocí a Helena ya no podía más. Había pasado por 3 cirugías de fístulas, varias relaciones de pareja complicadas que terminaban en la autodestrucción y laboralmente me sentía insegura, no sabía ni quién era ni hacia dónde iba. Todas mis circunstancias me conducían hacia la misma pregunta: "¿Quién soy?".

Llevaba tiempo preguntándome ésto y no salía de identificarme con mi nombre, profesión, historia personal o, peor todavía, vivía preocupada por caerle bien a todo el mundo y dejaba que el mundo me dijera quién era.

Mi vida era siempre una lucha cuesta arriba y por mucho que me esforzaba nunca era feliz del todo: ni con mi trabajo, ni con mis estudios, ni en lo personal. Nunca he tenido relaciones de pareja plenas, siempre terminaban muy mal y con drama incluido. La tristeza, el miedo a la soledad y la ansiedad me habían acompañado casi toda mi vida. En mi interior sabía que debía cortar con todo esto, pero era dependiente emocional. Aunque aparentemente era feliz, siempre sentía que algo me pasaba, pero no sabía el qué. Ni siquiera me aceptaba completamente y me preguntaba, ¿qué me pasa?. Mi vida era un caos constante y quería encontrar la estabilidad y el equilibrio. Luego empecé con problemas de fístulas, que me supusieron tres operaciones que se repetían cada año y fue ésto lo que me llevó a la consulta de Helena, junto con una crisis personal donde me cuestionaba muchas cosas de mi vida. Ella me hizo ver que no existe ni la buena ni la mala suerte, me hizo ver que somos responsables de las cosas que nos ocurren, pero claro, heredamos una serie de programas que condicionan nuestra vida.


Debo anticiparme en decir que ha sido una de las mejores cosas que he podido hacer en mi vida: Helena es una gran profesional.


Trabajamos mi Proyecto Sentido, también mi árbol genealógico y tomé consciencia que era doble de mi abuela Emilia, quién había sufrido mucho a manos de su marido en forma de abusos verbales y físicos, sin embargo ella siempre le fue fiel y le cuidó hasta el final de sus días. Yo, inconscientemente, repetía su patrón en mis relaciones de pareja, donde elegía hombres que se parecían a mi abuelo, donde no me valoraban y siempre terminaba la relación con mucho drama. También asumí el rol de mi abuela de cuidadora de la familia y de mis parejas, a pesar de ser la pequeña de mi familia.


Por otro lado, heredé muchas creencias limitantes de que "la vida es dura", "hay que trabajar duro para conseguir las cosas", "mejor ser pobre y honrado"... y hasta me autoboicoteaba en cuanto algo bueno me ocurría y tomaba una postura de víctima ante los problemas, culpando a los demás.


Gracias a Helena, tomé consciencia de lo que heredé y tras cada sesión me iba sintiendo mejor y más fuerte. Cada sesión me acercaba más a mi Ser y a quien soy yo en realidad. Viendo que soy responsable de todo lo que existe en mi vida y aceptando que todo lo que ocurre en la vida es un aprendizaje. Gracias a Helena descubrí lo que escondía mi árbol familiar y mi Proyecto Sentido y lo que ésto afectaba a mi vida, pudiendo sanarlo. En cuanto a las fístulas, fui a revisión con el cirujano y estaban completamente curadas... ¡Bien¡, ¡no más operaciones!


Cuando ya estaba finalizando mi trabajo con Helena, falleció mi madre y ella me ayudó en mi proceso de duelo, y sé que si no hubiera hecho éste trabajo hoy por hoy no lo estaría viviendo como lo estoy viviendo.

Fue maravilloso descubrir todo ésto, por fin ¡SÉ QUIEN SOY! y puedo tener una vida plena y feliz. En el trabajo me siento segura y ahora sí me siento preparada de tener una relación de pareja y sé que será maravillosa. Hace dos semanas terminé mi caminar con Helena y ahora continúo llena de esperanza y con un aire fresco en mi vida, porque ahora soy ¡PLENAMENTE FELIZ!

Gracias Helena, eres una persona maravillosa. Estoy feliz de haber renunciado a creencias mías que solo me hacían daño.

La decisión de estar bien solo depende de uno mismo.

Muchas gracias, por devolverme a la vida con tanta felicidad.


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