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Testimonio: "Orgullosa de mí"


Hola a todos los que me leais. Mi nombre es Sofía y tengo 19 años. Mis problemas con la comida comenzaron cuando empecé secundaria. Empecé a obsesionarme con mi peso, siempre he sido rellenita y cuando veía a las chicas delgadas me parecía que toda la ropa les quedaba mejor que a mí.


Convencí a mi madre para hacer una dieta y empecé a hacer ejercicio, aunque adelgacé un poco yo cada vez me veía más gorda en el espejo. Me pesaba todas las semanas y las cifras no cambiaban mucho. Entonces empecé a provocarme vómitos, primero solo a veces, pero después todo lo que comía. Tener comida en el estómago era algo que no aguantaba y hasta me sentía culpable cuando comía y me daba asco de mí misma. También empecé a tomar laxantes que recomendaban en foros de Internet para perder peso.


Se me empezó a caer mucho el pelo y mis uñas estaban muy débiles, también tenía muy irritada la garganta y mis notas eran cada vez peores porque no tenía interés en estudiar, lo único que me importaba era adelgazar.


Mis padres me notaron la pérdida de peso y entonces les dije que debía tener algún problema de estómago. Fuimos a muchos médicos pero ninguno encontraba nada, hasta que uno de ellos se dio cuenta y se lo dijo a mis padres. Se me cayó el mundo encima porque ahora que lo sabían no podría seguir.


Estuve en dos psicólogos, pero yo seguía con mi obsesión de perder peso. Descubrí muchos trucos en Internet para engañar a mis padres y seguir vomitando, cada vez sentía más soledad y más desesperación... Y un día vomité sangre y ahí fue cuando supe que tenía que parar, me entró pánico.


Mi padre estuvo informándose y buscando mucho y así es cuando descubrió la Biodescodificación y fuimos a ver a Helena Fernández Brioso.


Recuerdo lo mucho que lloré en la primera consulta porque me descubrió el origen de esta pesadilla y yo sentí que era así totalmente. Después hicimos muchos trabajos distintos y muchas técnicas diferentes. Poco a poco fui siendo otra, viendo la realidad como es, aceptándome y queriéndome a mí misma y a mi familia, aprendí a gestionar mis emociones y a no tratar de controlarlas, a comunicarme, a pedir lo que necesito ... Hasta el día de hoy en que estoy recuperada y me siento muy orgullosa de mí, de haber sido capaz, de saber que soy fuerte y ahora tengo unas inmensas ganas de vivir y disfrutar de cada detalle de la vida.


¡Gracias por todo Helena! Sin ti no lo hubiera conseguido.


Sofía L. C. - Moguer (Huelva) -

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