¿Cuándo te vas a Cansar de Sufrir?


Sufrir no sirve para nada. Sufrir te mantiene en el victimismo engordando tu ego, que utiliza para ello su arma más mortífera: La culpa. Es así como fabricas una coraza que te mantiene en la ilusión de estar separado y protegido de lo de fuera. Todo esto es una construcción del ego, que es tu "falso yo". Desde ahí no puede haber crecimiento, desde ahí nos convertimos en títeres de nuestros pensamientos y emociones, que son controlados automáticamente por la inconsciencia, la reactividad y el egocentrismo. Nada de esto nos beneficia, pues nos conduce a huir, a atacar o a defendernos de aquello que consideramos la fuente de nuestro malestar.


Hay dos formas de estar en este mundo: o como víctima o como protagonista de tu vida. Dicho de otra manera: o como niño o como adulto.


Son las heridas infantiles que todos tenemos las que nos llevan a la construcción de esa coraza, de ese escudo defensivo que, lejos de protegernos, se convierte en la armadura que nos encadena al sufrimiento y nos aleja de la paz interior, de la verdadera libertad y del Amor.


Es desenmascarando al ego, a través del apasionante viaje del autoconocimiento, como nos convertimos en quienes realmente somos y estamos llamados a ser. En este fascinante viaje hay una palabra clave que nos lleva en un vuelo directo a nuestro anhelado destino: Responsabilidad. Lo creamos o no, somos los únicos responsables de lo que pensamos y de lo que sentimos. Nadie puede hacerte pensar o sentir nada, nadie tiene tanto poder. El poder sobre ti y lo que hay dentro de ti es solamente tuyo.


Son tus pensamientos, la interpretación que haces de lo que sucede, lo que te lleva a sentir determinadas emociones y, por ende, te lleva o no al sufrimiento. Cuando éste es ya insoportable es cuando nos atrevemos a cambiar, a salir de la zona conocida, de la "zona de confort", de una vida sin sentido, monótona y gris y encontramos el sentido de nuestra vida y el Sentido de la Vida.

Soltamos juicios, apegos, miedos, culpas, quejas y abrazamos la aceptación, que no es resignación ni conformismo (estas son palabras del ego). Aceptación de lo que no puedo cambiar, aceptación de todo tal y como es, sabiendo que todo es perfecto para mi transformación y evolución.


Deja de identificarte con tu ego, tú no eres esa coraza, no eres esa máscara. Tú eres mucho más. Atrévete a comprobarlo.


La Vida no se equívoca, aprendamos a ser agradecidos con todo lo que ella nos ofrece para nuestra evolución.


¡Despierta! ¡Sé Protagonista de tu Vida y del aprendizaje permanente en que consiste esta aventura que es Vivir!



Helena Fernández Brioso.

Especialista en Biodescodificación. BioNeuroEmoción®. Psicosomática Clínica y Humanista.

Máster en Inteligencia Emocional e Intervención en Emociones y Salud.

Psicología Positiva y del Bienestar.

Máster en PNL & Experta en Coaching. Hipnosis. PSYCH-K®.

Experta en Par Biomagnético.


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