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Testimonio: Cada Noche de Luna Llena.


Clara, mi abuela, vivió una triste historia de amor. Ella tenía 19 años cuando conoció a Germán. Se enamoraron locamente y deseaban casarse. Sin embargo, Germán no era bien visto por la familia de mi abuela, por pertenecer a otra clase social y aquella boda nunca pudo llegar a celebrarse. Les prohibieron tener ningún tipo de contacto y durante mucho tiempo se vieron a escondidas... Hasta que llegó el día en que los padres de mi abuela le "arreglaron" una boda con un joven de buena familia, que tenía un gran capital. Fue así como se casó con Santiago, mi abuelo. Pero nunca pudo olvidar a Germán.


Antes de que mi abuela se casase, Germán y ella se prometieron dos cosas: Una, que todas las noches de luna llena, ambos mirarían al cielo y pensarían el uno en el otro y en lo mucho que se amaban. Dos, que al llegar a los 80 años de edad, él iría a verla, para demostrarle que siempre la había llevado en su corazón.


Todo esto lo descubrí hace muy poco tiempo. Fui a sesiones de Biodescodificación con Helena Fernández Brioso. Mi motivo de consulta era que sufría de mucha ansiedad y, sobre todo, que no conseguía encontrar pareja. Nunca me he casado y con todas las parejas que he tenido yo nunca quise estar realmente con la persona que estaba, siempre con otro hombre con el que nuestro amor resultaba imposible (bien porque era de otro país y a ambos nos resultaba inviable el cambiar al país del otro; bien porque se trataba de un hombre que estaba enamorado de otra mujer; bien porque yo misma me encargaba de auto sabotear las relaciones con los hombres a los que sí amaba y me amaban).


Mi abuela ya había fallecido, pero pregunté a mi madre acerca de si sabía algo de su vida amorosa. Le expliqué que yo era doble de ella por nombre y heredera universal por fecha de fallecimiento y que era posible que algo de mi abuela Clara estuviese interfiriendo en mi propia vida, en mi estabilidad sentimental. Entonces me contó que cuando llegó el 80 cumpleaños de mi abuela, un hombre mayor se presentó en casa. El reencuentro no fue posible, pues mi abuela había muerto tres meses antes de cumplir los 80 años. Aquel hombre se quedó desolado y fue en aquel momento cuando le contó su historia a mi madre.


Esto fue revelador, sencillamente he estado repitiendo el drama amoroso de mi abuela durante toda mi vida. Estaba siendo fiel a su programa de “amor imposible”. Tomar conciencia de esto fue algo impresionante para mí. Comprendí tanto sinsentido. Después hicimos una serie de terapias en consulta. Corté con ese programa y sané.


Actualmente me noto muy distinta, siento que me he liberado de algo que no me pertenecía, que ahora sí puedo amar de verdad y sentirme amada. Es algo que percibo en lo más profundo de mí. Mi ansiedad ha desaparecido completamente. Estoy segura de que conoceré por fin al hombre de mi vida y podremos vivir plenamente nuestro amor.


Helena, tú serás la primera en saberlo. En mi vida ha habido un antes y un después de conocerte. ¡Gracias por todo!


Clara González Manso. (41 años).

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