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Testimonio: Abusos sexuales en la Infancia.


No recuerdo con exactitud cuándo comenzaron los abusos sexuales, debía tener unos seis o siete años y duraron hasta los trece. Mi primo es mayor que yo diez años y vivía en nuestra casa por los problemas económicos que tenían mis tíos. Fue un verdadero infierno. Fui una niña solitaria, que no jugaba, me sentía diferente al resto de niños. Mi primo se fue a trabajar a otra ciudad y yo nunca me atreví a contar nada. He pasado mi vida sintiéndome sucia, culpable, avergonzada, sin valor.


Los años pasaron y yo quería olvidar, pero no lo conseguía, el dolor y la angustia permanecían dentro de mí, era desconfiada con todo el mundo, me costaba relacionarme. Me refugié en los libros y conseguí estudiar brillantemente una carrera y tener un buen puesto de trabajo. Mi vida social y afectiva, sencillamente, no existía. Así fue como a mis 28 años comencé a ir a terapia con Helena Fernández Brioso. Llegué muerta de miedo, sin saber si me serviría, pero había también una fuerza muy grande dentro de mí que me impulsaba a intentarlo.


No pude tomar mejor decisión. Poco a poco fui encontrándome mejor, aumentando la confianza en mí misma, sintiéndome digna y queriéndome cada día un poco más. De cada sesión con Helena salía reforzada. Ahora estoy orgullosa de haber dado aquel paso y ahora puedo, por fin, ser yo misma. Tengo amistades, disfruto de la vida, me siento en paz y con ganas de vivir. Ha sido un maravilloso proceso de sanación.


Puedo decir que este trauma se supera, que no hay ninguna necesidad de cargar con esta pesada carga en soledad toda la vida y desde aquí animo a todas las personas que les haya pasado lo que a mí a que busquen ayuda. ¡Realmente merece la pena!


Gracias, Helena. Bendigo el día en que te encontré.


Yolanda V. R. (Sevilla)

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