Gracias, gracias, gracias.


"Buenos días Helena. Tenía necesidad de hablarte, pero como no sé muy bien cómo empezar, he decidido hacerlo por el final y darte las GRACIAS por este viaje al centro de mí.


El primer día que me hablaron de ti, algo muy dentro me dijo que contigo todo sería diferente y que ibas a ser alguien muy importante en mi vida y efectivamente, mi yo interior no se equivocaba. Desde nuestra primera consulta, mi cambio fue visible incluso para los que me rodean y poco a poco comencé a ser un poquito más feliz.


Rápidamente me hiciste ver que lo más importante y a quien debo todo el respeto es a mis padres. Me pusiste en contacto con mi niña interior y sobre todo con Gonzalo, mi otra mitad, el que me dejó sola sin avisar y al que desde que se fue, he estado buscando en todos los hombres que se han cruzado en mi vida, sin saber que estaba a mi lado y que me escuchaba cada vez que yo hablaba sola.


Me has mostrado que todo lo que es para mí llegará, aunque sólo cuando esté preparada.

También me has enseñado que en la vida se repite curso sin cesar hasta que aprendes la lección y que aquí no vale con un 5 raspando. ¡En la vida hay que sacar matrícula de honor!


También he descubierto que si forzamos algo no sirve, porque aprieta y en la vida lo único que debe de apretar son los abrazos.


De tu mano he aprendido que cuando eres resiliente, como la Madre Tierra, la consciencia es nuestra mejor medicina y que no es “no le hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti” sino “no te hagas a ti misma lo que no quieres que te haga los demás”.


Gracias a ti un buen día comencé a mirar a mis miedos a la cara y descubrí que tenían unos maravillosos ojos azules. Nos miramos fijamente y llegamos al acuerdo de que serían mi fortaleza de ahora en adelante.


También he descubierto que el tiempo no existe y que el ahora es cuando yo quiera que sea, aunque un segundo después ya sea otro, que los halagos y premios hay que recibirlos sottovoce y que esta sociedad extraña hay que pisarla de puntillas si verdaderamente queremos dejar huella.


Sé que aún me queda trabajo y mucho camino por recorrer pero como dice el poeta: “se hace camino al andar” además ahora sé que tengo un bastón sólido y una maravillosa cola de pavo real donde en vez de Juno observándome están todos mis ancestros con su sabiduría.


Una vez más: gracias, gracias, gracias."


Montse.

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